sábado, 15 de octubre de 2011

Fortaleza

Reunió todas sus fuerzas para un último esfuerzo, como un luchador, como un guerrero herido. Y ya, tan cerca de encontrar a Ada, un último golpe fatal dentro de su cabeza.
Ya.
El que va a morir sabe que va a morir.
En una especie de espiral de luz desfilaron uno a uno todos sus recuerdos. Ya no sentía nada. Vio a su padre, vio cosas que no recordaba, recordó cosas que amaba. Se hizo la luz en su memoria a una velocidad de vértigo. Y todo encajaba. Sus veranos, por fin, su casa, sus juguetes, sus libros, su historia. La última imagen era la suya propia tendido en la nieve. Se vio alejarse lentamente, se sintió volar. Se acabo la proyección, se apagó la luz. Y la paz ocupó su lugar.
De nuevo oscuridad total. Lo sabía desde el principio.
Se acabó el dolor.
Silencio.
De pronto luz.
Control.
Poder. Todo vuelve y todo se ordena en su cabeza.
Más luz.
El que va a renacer sabe que va a renacer.
Tendido en la nieve. En un rápido salto atrás, su mente tomó conciencia de todo. Sintió poder. Respiró profundamente. El guerrero había recuperado sus armas. Pum, pum, pum. Se sentía absolutamente vivo, enorme, fuerte.

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