En este año ha habido personas que han entrado, salido e incluso vuelto en mi vida, pero muy pocas que me hayan llegado tanto al corazón como ellos: mis amigos. Para mí, incondicionales y especiales, las únicas personas después de mis padres, mirándome a los ojos fijamente saben como me encuentro y lo que me ocurre, portadores de buenas consejos y malas palabras si son necesarias. Y por último pero no menos importante la familia: mi pilar fundamental en la vida, el que me mantiene a flote y sabe aguantar mis tonterías el que sin duda alguna mira por mi bienestar y por el qué será de mi vida.
Dos mil once me ha aportado la seguridad de la que carecía, ha hecho que borre de mi mente cualquier limitación o imposible que imaginase, aparte de darme ese impulso que me hacia falta para comerme el mundo. Para el nuevo año que viene, solo pido que la vida nos siga sonriendo por mucho tiempo y que la suerte nos visite de vez en cuando aunque sea
Bellas palabras, sir.
ResponderEliminarAceptarse como es uno, es lo principal. Enhorabuena
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