sábado, 11 de febrero de 2012

Dolor

Sin duda esta va a ser una de mis entradas mas difíciles, no solo por intentar contener las lágrimas a la vez que la redacto sino también porque es mi creación mas profunda y emocional que he hecho hasta ahora. Hoy quiero desarrollar en ella la muerte, algo que en estos días me esta tocando de primera mano. Un tema difícil donde los haya, una palabra que solo con pronunciarla nos causa respeto, una ley natural que no podemos hacer nada para cambiar. En resumidas cuentas, la vida es así: nacer para morir

La muerte es aquel elemento "ausente" que forma parte de nuestra vida quizás el segundo misterio mas importante después del origen de la existencia siendo una incógnita lo que pasa después de ella, ¿es verdad que existe otro mundo?, ¿todo se acaba aquí en este mundo terrenal? muchos interrogantes de los que no tendremos respuesta hasta que seamos los protagonistas. Después de esto, en un segundo plano, vienen las creencias en los espíritus y el mas allá pero no me quiero desviar de la razón primordial por la que escribo esto: homenajear a una persona que desgraciadamente ya no se encuentra entre nosotros y a la que le tenía, le tengo y le tendré muchisimo cariño este ahora donde este: mi bisabuelo

Son innumerables mis momentos con él, desde que era un mocosin hasta el día de hoy. Cada ratito que estaba a su lado era lo mejor del día, siempre contándome sus batallitas de la guerra o diciendome que le gustaría que fuese de mayor. Siempre tan cercano ... y ahora ver su sillón vacío ... se me cae el mundo encima. Tenía el pelo fuerte y cano y los ojos azules. Era de complexion fuerte y de una vitalidad sobre humana, en muchas ocasiones superior a la de los que le rodeábamos. Aunque tenia un carácter fuerte siempre sabia que hacer o que decirnos para llegarnos al corazón. Y se me hizo tan duro verlo allí en el ataúd verlo tan frágil, tan indefenso que no pude evitar romper a llorar fue el único día de mi vida en el que estaba totalmente destrozado solo tenia ganas de estar solo con su recuerdo.

Esa es una de las razones por las que no he publicado esta entrada antes, porque no podía evitar ponerme melancólico y triste, pero ahora que ya han pasado unos días me encuentro un poco mejor. Ahora solo me toca esperar a que las heridas cierren y cicatricen, a que el tiempo actué, sin dejar que su figura muera en el olvido y manteniéndola vigente entre nosotros gracias al recuerdo. Va por ti Diego.


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