Mira ninguno de los dos teníamos que haber hecho lo que hicimos, ni yo decirte: "bueno vale hablamos" ni tu haber venido, porque finalmente tu mismo reconociste que no había válido la pena y yo ya me olía de lejos cual era el motivo de tu visita. Pero ante tanta insistencia no tuve mas remedio que ceder.
Tras un rato de irnos por las ramas con preguntas como: "¿qué tal te va? ¿y tu familia?" comenzó el baile de indirectas y te juro que me sentí como si hubiese retrocedido otra vez al pasado verano. Otra vez tus golpes de sarcasmo hiriente y tus gestos forzados de dulzura
La tensión era palpable así que hice de tripas corazón deje por una vez mi empatia aparcada en algun lugar lejano y zanje el tema con un "no" tajante, tan directo que por un momento me hizo plantearme si hice bien actuando así o si debería haber tenido mas tacto.
Respuesta que no se hizo esperar, cuando al instante tu orgullo empezó a florecer en forma de insultos y descalificativos que efectivamente, me dieron la razón. Prefiero pensar que fueron fruto de todo lo ocurrido hasta ese momento y no de tu gran deficiencia en lo que es amar.
La tensión era palpable así que hice de tripas corazón deje por una vez mi empatia aparcada en algun lugar lejano y zanje el tema con un "no" tajante, tan directo que por un momento me hizo plantearme si hice bien actuando así o si debería haber tenido mas tacto.
Respuesta que no se hizo esperar, cuando al instante tu orgullo empezó a florecer en forma de insultos y descalificativos que efectivamente, me dieron la razón. Prefiero pensar que fueron fruto de todo lo ocurrido hasta ese momento y no de tu gran deficiencia en lo que es amar.
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