No sé si algunos de los que me leéis os pasa pero, ¿no estáis cansados de verano?
Entiendo que los que tengan bastante dinero y miles de planes aún por hacer me contestes que no, pero y los demás, ¿no os sobra agosto?
Para mí, año tras año, es uno de los meses que más odio. Lo veo como un añadido de última hora a los meses que yo considero "verano". El sol ya no calienta lo mismo, al salir de la piscina te congelas y algo vital para mi persona ... ¡no puedes andar descalzo!. El suelo esta frío y no queremos resfriarnos.
Aparte de por esos detalles, agosto no me gusta porque siempre es mi mes de reflexión. Son los treinta días en los que recorro de nuevo las mil y una experiencias de mi vida para, o simplemente ver todo lo que he avanzado y he evolucionado como persona, o para realizar una listas con las cosas que aun tengo que mejorar.
Siempre recurro a este ejercicio cuando todo lo que me rodea es más de lo mismo: arena, sombrillas, cubatas y música de verbena.
No hay comentarios:
Publicar un comentario