sábado, 31 de marzo de 2012

Así es la vida

Desde muy pequeñitos nos cuentan que siempre al final de la historia, cuando la princesa ya ha encontrado su príncipe azul, los dos juntos fueron felices y comieron perdices. Entonces nosotros dábamos rienda suelta a nuestra imaginación inventándonos como podría ser esa vida después del cuento. Pero ... por desgracia la vida no es un cuento de hadas.

Muchos príncipes y princesas nos ganan con sus bonitos y amables gestos al principio del cuento: preocupándose por nosotros, siendo cariñosos ... y pobres ilusos/as de nosotros/as que pensamos que es el/la mejor chico/a que podíamos haber encontrado llegando algunas veces a ponerlos/as en un altar. Pero cuando ya se aseguran de que nos tienen cambian radicalmente de comportamiento: desaires, indirectas ... en el que una de las partes termina muy quemada. Este bonito cuento de hadas se ha convertido en nuestra peor pesadilla

Hasta que alguien dice: esta situación no puede seguir así, la felicidad no se basa en que uno/a tenga soportar toda la carga de la otra persona. La felicidad es algo que se consigue entre los dos y si el/ella no me sabe valorar yo a esta historia le pongo punto y final, aunque estamos hechos un lío, al pesarnos mas el tiempo que hemos pasado juntos que nuestro propio futuro. Defendemos lo indefendible y nos replanteamos varias veces tomar una decisión denominada divorcio. Pero lo hacemos.

Un proceso duro en el que estamos sometidos a una intensa carga emocional y buscamos un confidente con el que poder compartir nuestras penas y pedir consejo. Pero por suerte el tiempo actúa y nos hace ver claramente lo que antes no veíamos, nos hacer ser objetivos, recobrar la confianza perdida ... aportándonos la fuerza necesaria para rehacer nuestra vida un tanto reacios y con miedo a equivocarnos otra vez 

martes, 27 de marzo de 2012

Habladurías

Esta sociedad en la que vivimos presenta muchos defectos y el peor de todos desde mi punto de vista es el chismorreo. Miles de personas parecen que viven solo con el afán de conocer mas de la vida del otro en lugar de vivir la suya propia, les llena por dentro despotricar en tu contra y verter sobre ti injurias y calumnias por cualquier cosa que hagas o digas. Para ellas el termino libertad se queda solo en una mera palabra sin significado.

Te sacan complejos, se inventan una vida paralela a la tuya ... bulos que en algunas ocasiones llegan a tener tanta repercusión en el lugar donde vives (y mas si es un pueblo pequeño) que la gente termina creyéndolos Pero lo que es mas,  hasta el/la mas descarado/a se dirige a ti para asegurarse de lo que ha oído o le han contado. Lo digo de corazón, dan pena.

Pero aun me da mas la gente que cambia su forma de ser por lo que pueda decir la gente. Dejar que digan lo quieran, si la indiferencia es el mejor revés, nuestra vida no se va a basar siempre en combatir sus palabras debemos disfrutar, ir a lo nuestro simplemente. ¿Qué necesidad tenemos nosotros de seguirle el juego a esos necios? Ninguna.

"Maldita se la condición del que no habla frente a frente y murmura sin razón alguna. Por mí ya podéis hablar, que me es indiferente, para bien o para mal, yo no me dejo llevar por lo que dice la gente"

domingo, 4 de marzo de 2012

Unión

Toda familia debe fundamentarse en la unión. Hermanos, primos, tíos, abuelos ... da igual, todos debemos permanecer unidos para aportarnos los unos a los otros el saber que la vida nos va dando. Detalles como un  abrazo para desahogar nuestras penas, un beso para reconfortarnos, una sonrisa que nos dé seguridad, entre otros muchos, pasan a ser imprescindibles en nuestro día a día.

Esto es lo que verdaderamente nos hace fuertes y se pone de manifiesto en tanto que a uno de sus componentes le sucede algo o flaquea. Enseguida sin pensárselo dos veces, todos acuden a arroparle, preguntarle, sacarle de ese bache en el que ha caído. Pero esto no sería posible si no tuvieramos empatía y supiésemos escuchar al otro.

Por ello, es por lo que me siento orgulloso y afortunado de estar en una familia como la mía, porque tendemos a crecernos ante los problemas, apoyandonos  mutuamente y escuchándonos muchas veces no solo con los oídos sino también con el corazón