Muchos príncipes y princesas nos ganan con sus bonitos y amables gestos al principio del cuento: preocupándose por nosotros, siendo cariñosos ... y pobres ilusos/as de nosotros/as que pensamos que es el/la mejor chico/a que podíamos haber encontrado llegando algunas veces a ponerlos/as en un altar. Pero cuando ya se aseguran de que nos tienen cambian radicalmente de comportamiento: desaires, indirectas ... en el que una de las partes termina muy quemada. Este bonito cuento de hadas se ha convertido en nuestra peor pesadilla
Hasta que alguien dice: esta situación no puede seguir así, la felicidad no se basa en que uno/a tenga soportar toda la carga de la otra persona. La felicidad es algo que se consigue entre los dos y si el/ella no me sabe valorar yo a esta historia le pongo punto y final, aunque estamos hechos un lío, al pesarnos mas el tiempo que hemos pasado juntos que nuestro propio futuro. Defendemos lo indefendible y nos replanteamos varias veces tomar una decisión denominada divorcio. Pero lo hacemos.
Un proceso duro en el que estamos sometidos a una intensa carga emocional y buscamos un confidente con el que poder compartir nuestras penas y pedir consejo. Pero por suerte el tiempo actúa y nos hace ver claramente lo que antes no veíamos, nos hacer ser objetivos, recobrar la confianza perdida ... aportándonos la fuerza necesaria para rehacer nuestra vida un tanto reacios y con miedo a equivocarnos otra vez
Hasta que alguien dice: esta situación no puede seguir así, la felicidad no se basa en que uno/a tenga soportar toda la carga de la otra persona. La felicidad es algo que se consigue entre los dos y si el/ella no me sabe valorar yo a esta historia le pongo punto y final, aunque estamos hechos un lío, al pesarnos mas el tiempo que hemos pasado juntos que nuestro propio futuro. Defendemos lo indefendible y nos replanteamos varias veces tomar una decisión denominada divorcio. Pero lo hacemos.
Un proceso duro en el que estamos sometidos a una intensa carga emocional y buscamos un confidente con el que poder compartir nuestras penas y pedir consejo. Pero por suerte el tiempo actúa y nos hace ver claramente lo que antes no veíamos, nos hacer ser objetivos, recobrar la confianza perdida ... aportándonos la fuerza necesaria para rehacer nuestra vida un tanto reacios y con miedo a equivocarnos otra vez
Que preciosidad de texto, me ha encantando.
ResponderEliminarTienes mucha razón, y me gusta mucho como escribes.
Un beso.
Muchas gracias siempre escribo lo que siento. Otro beso para ti
ResponderEliminar