Esto es lo que verdaderamente nos hace fuertes y se pone de manifiesto en tanto que a uno de sus componentes le sucede algo o flaquea. Enseguida sin pensárselo dos veces, todos acuden a arroparle, preguntarle, sacarle de ese bache en el que ha caído. Pero esto no sería posible si no tuvieramos empatía y supiésemos escuchar al otro.
Por ello, es por lo que me siento orgulloso y afortunado de estar en una familia como la mía, porque tendemos a crecernos ante los problemas, apoyandonos mutuamente y escuchándonos muchas veces no solo con los oídos sino también con el corazón
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