Segundo día en tierras alemanas y ya voy un poco quedándome con las reglas del juego. Hoy nada más despertar estuve inspeccionando un poco la cocina y encontré un aviso del señor Kiss. Para los que no lo sabéis, es mi casero y también el revisor de que las casas/residencias estén limpias y ordenadas. Pues, en la mesa de la cocina me encontré una nota en la que ponía "revisión de limpieza el 9/9/2014", es decir, dentro de nada. Así que cuando me vuelva a encontrar a la phantom girl en el pasillo o en la cocina se lo diré y también le preguntare algunas dudas que tengo sobre la residencia y demás.
Hoy ha sido un día bastante tranquilo y apacible. Por la mañana María y yo quedamos para ir al centro de la ciudad con Christian, un chico de Ourense que conocí por Facebook y que estará por aquí algún tiempo. Dicho esto, llegamos al centro y nos fuimos a hacer turismo. Al principio nos costo un poco entendernos con el mapa pero al final lo hemos dominado (o eso creo).
Stuttgart es una ciudad multicultural y me encanta. Cada rinón, cada persona que te encuentras por la calle es un mundo y una historia por conocer. Bajo mi punto de vista, esa esencia se ha perdido un poco en España. Todos intentan ser iguales cuando el ser diferente y nosotros mismos es lo que nos hace únicos.
Anécdota del día: la profesora que tuvo María y que llamaba a sus hijos "zanahorios", ¡qué arte!
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