Odio a la gente, no a toda, pero a la gran mayoría. Tienen aires de prepotencia, ansias de comerse el mundo y avaricia. Siendo crítico, yo también tengo esos valores pero los afronto de una manera mucho más asertiva. No piso a nadie y no me río de nadie porque entiendo el esfuerzo que les supone hacer lo que hacen.
Soy diferente y a la vez, muy igual. Intento dar lo mejor de mi en un entorno que no hace más que hundirnos.

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