sábado, 5 de agosto de 2017

Sin pena ni gloria

Tengo la extraña costumbre de racionalizar el tiempo en cursos académicos. Para mí, agosto es como diciembre para aquellos que no sepan a lo que me refiero. Siempre he tenido una extraña sensación con este mes.

Cuando era pequeño y tenía vacaciones infinitas, agosto siempre me sobraba. Ya estaba más que tostado de ir a la playa y no soportaba ni un segundo más ir a la piscina municipal. Ahora, lo echo de menos. Bueno, no todo pero parte.

Con esa edad no me comía tanto la cabeza, no era tan exigente conmigo mismo y tampoco pensaba en que iba a ser de mí. Me limitaba a jugar, a esquivar que me ahogasen y a comer esos bocadillos tan ricos de Nocilla que me preparaba mi madre.

Crecer esta sobrevalorado. La mente se llena de inseguridades, miedos e interrogantes. Quieres que las cosas vayan rápido para asegurarte de que estas haciendo lo correcto y esa no es la manera de conseguir nada. La clave esta en trabajar día a día.

Sé que cuesta centrarse en el presente pero es lo único que tenemos garantizado. Lo tenemos todo para provocar ese cambio que estamos buscando. Tenemos las ganas, el esfuerzo y el talento solo falta que nos descubran. Eso es lo complicado.

Me llamo Miguel Pedrosa y uno de mis mayores demonios es pasar por esta vida sin pena ni gloria. Quiero hacer cosas grandes pero antes, debo de aprender a ser pequeño.




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