miércoles, 27 de septiembre de 2017

Huésped

Siento que algo me ahoga y no me deja ser yo mismo.
Se me ha instalado en mi garganta muy cerquita de las cuerdas vocales.

A veces, hace el fuerte y no me deja apenas tragar saliva.
Otras, es mucho más liviano y únicamente juega con mi voz haciéndola más ronca.

Hay días en los que pasea conmigo y decide bajar hasta mi estómago para allí establecer su campamento.
Puedo sentir cada una de sus estacas.

Ya estoy cansado de no poder sentirme ligero y de tener que cargarlo siempre a mis espaldas.

No sé como llego pero sí cuando se apodero de mí.
Este inesperado amigo no se lo deseo a nadie, ni al peor de mis peores enemigos.

Tendré que ahogarle en cerveza o adormecerlo con el humo de algún cigarro pero, sinceramente, lo quiero lejos, bien lejos.




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