¿Qué nos cuesta ser agradecidos? A la mayoría de la gente parece que le cuesta decir gracias o enhorabuena. Les pesa el que los demás nos movamos, vayamos alcanzando nuestras pequeñas metas y, en definitiva, nos equivoquemos.
Vivir es equivocarse y, eso, eso sí que no lo pasan por alto. Miles de ojos se clavan en nuestra espalda mientras escuchamos sin remedio sus palabras cargadas de envidia y malicia ¿Tanto nos cuesta entender que estamos de paso?
Esto es un mensaje para todos:
LA VIDA SE PASA MUCHO MÁS RÁPIDO RIENDO.
LAS MIRADAS POR ENCIMA DEL HOMBRO NO LLEGAN A NADA.
Todas las puertas nos llevan a sitios importantes, fantásticos, prohibidos, lejanos etc pero esta puerta secreta te llevara a conocer una parte de mi mundo y de mi realidad
martes, 31 de enero de 2017
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El otro día, sin venir a cuento, me imagine como sería la vida sin mi madre. Por unos segundos, me vi con unos treinta años más y vislumbre cual sería el futuro de mi familia. Ante mí, tenía a un padre menguado, devastado y cabizbajo. A mi derecha, a un "chico" hecho todo un hombre. Entero, solemne y con un silencio que gritaba a los cuatro vientos.
No me imagino una vida sin ella, no me imagino funcionando sin su empuje. Ella lo es todo y de tanto que nos ha dado, nos ha regalado hasta su vida. Inteligente, valiente y cariñosa se quedan en poco para describir a la que siempre va a ser "la mujer de mi vida".
Sé, de sobra, que leerás esto y me dirás que es ley de vida. No quiero creerlo. Prefiero imaginarte siempre como una dama de hierro, como una rosa que nunca se vera marchita.
No me imagino una vida sin ella, no me imagino funcionando sin su empuje. Ella lo es todo y de tanto que nos ha dado, nos ha regalado hasta su vida. Inteligente, valiente y cariñosa se quedan en poco para describir a la que siempre va a ser "la mujer de mi vida".
Sé, de sobra, que leerás esto y me dirás que es ley de vida. No quiero creerlo. Prefiero imaginarte siempre como una dama de hierro, como una rosa que nunca se vera marchita.
viernes, 20 de enero de 2017
Enigmática
A veces me cuesta creer que eres tú,
la misma que me empujaba a cometer locuras.
Te hablo y me contestas sin brillo en la mirada,
creo que estas enclaustrada, has hecho de ti una cárcel.
Él todavía no lo sabe pero ha sido tu bendición,
la mejor medicina para todas tus noches en vela y ojeras moradas.
Armando esta lleno de energía,
la misma que desprendías cuando aún te imaginaba como mi hermana.
Me niego a pensar que ya no existes,
que el tiempo te ha cambiado y ya no quieres nada con estos invisibles.
Siempre has sido una mujer muy enigmática y en tus silencios,
se encuentran los más bellos matices.
Por favor, no dejes que te pierda.
la misma que me empujaba a cometer locuras.
Te hablo y me contestas sin brillo en la mirada,
creo que estas enclaustrada, has hecho de ti una cárcel.
Él todavía no lo sabe pero ha sido tu bendición,
la mejor medicina para todas tus noches en vela y ojeras moradas.
Armando esta lleno de energía,
la misma que desprendías cuando aún te imaginaba como mi hermana.
Me niego a pensar que ya no existes,
que el tiempo te ha cambiado y ya no quieres nada con estos invisibles.
Siempre has sido una mujer muy enigmática y en tus silencios,
se encuentran los más bellos matices.
Por favor, no dejes que te pierda.
lunes, 16 de enero de 2017
XXIII
Entro a mis veintitrés rosas con una pierna escayolada y un corazón lleno de parches.
Encamado y con mi mente volando a lugares muy lejanos.
Hoy es día de cosecha, de ver si el amor que doy es también el que recibo.
No soy egoísta, regalo perdones y finales abiertos para aquellos que me lo pidan.
Sé que la mitad de mis mensajes serán condolencias, postales cargadas de recelo y sonrisas enlatadas.
Soy comprensible, no me las envies.
Dedícale la caridad a quien la necesite y vive tu historia.
Entro a mis veintitrés espinas cogiendo impulso y sin respirar.
Reafirmado y con mis cicatrices bien cerradas para todo aquel que quiera entrar.
Encamado y con mi mente volando a lugares muy lejanos.
Hoy es día de cosecha, de ver si el amor que doy es también el que recibo.
No soy egoísta, regalo perdones y finales abiertos para aquellos que me lo pidan.
Sé que la mitad de mis mensajes serán condolencias, postales cargadas de recelo y sonrisas enlatadas.
Soy comprensible, no me las envies.
Dedícale la caridad a quien la necesite y vive tu historia.
Entro a mis veintitrés espinas cogiendo impulso y sin respirar.
Reafirmado y con mis cicatrices bien cerradas para todo aquel que quiera entrar.
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