A veces me cuesta creer que eres tú,
la misma que me empujaba a cometer locuras.
Te hablo y me contestas sin brillo en la mirada,
creo que estas enclaustrada, has hecho de ti una cárcel.
Él todavía no lo sabe pero ha sido tu bendición,
la mejor medicina para todas tus noches en vela y ojeras moradas.
Armando esta lleno de energía,
la misma que desprendías cuando aún te imaginaba como mi hermana.
Me niego a pensar que ya no existes,
que el tiempo te ha cambiado y ya no quieres nada con estos invisibles.
Siempre has sido una mujer muy enigmática y en tus silencios,
se encuentran los más bellos matices.
Por favor, no dejes que te pierda.

No hay comentarios:
Publicar un comentario