jueves, 27 de abril de 2017

Veintitantos

Hoy me he parado a mirar por mi ventana. Sí, esa grande que tengo en el salón.

Algunas mañanas, tras haberme tomado el desayuno, me paro enfrente de esas dos grandes piezas de cristal. Y, ¿qué es lo que veo?

Veo a personas. Con sus idas y venidas, con sus prisas y parsimonias. Veo sentimientos divididos entre acera y acera.

Debería observar más. Almacenar en mi memoria todo aquello que me hace feliz y, así, utilizarlo cuando las fuerzas me flaqueen. Cuando piense que el propio color negro es claro para definir como me siento.

Las cosas están mal pero debemos de ser benevolentes con nosotros mismos. Ponernos cada día nuestro impermeable y desechar cualquier mala vibra.

Me es fácil escribirlo pero difícil de aplicar. Serán los prematuros veintitantos que me tienen muy desorientado dentro de mi propio caos.

Es por ello, por lo que escribo. Para canalizar todo lo que me inquieta o perturba. Me he vuelto adicto al efecto placebo de abrirme en canal a todos los que me quieren vivir.

Aunque solo sea un poco.



viernes, 21 de abril de 2017

4:04

Puede ser verdad eso de que me pierda la boca pero, es que odio la competición.

Desde pequeños siempre hemos tenido rivales a los que batir y nunca nos hemos parado a pensar en lo que realmente somos buenos.

Hay que saber estudiarse y conocer también cuales son nuestros puntos malos. Trabajarlos y, poco a poco, dominarlos.

Como decía, no me gusta la competición pero veo que a nuestra sociedad cada vez le llama más lo individual. Que seamos entes sin corazón que únicamente busquen un trabajo.

Ojo, ya no digo ni digno, trabajo.

Hoy, este guerrero ha vuelto a pelearse con sí mismo. Desvirtuando la realidad, aumentando su dolor en el pecho y no pensando en la guerra sino en un único guerrero.

Le falta perspectiva y sabe que el equilibrio nunca es perfecto.



sábado, 15 de abril de 2017

DNA

Desde pequeño siempre me he sentido atraído por la naturaleza. Concretamente por el agua.

Recuerdo ir a la piscina municipal con algunos amigos y pasarme, todo lo que mis pulmones aguantasen, debajo del agua.

Me fascina ver desde lo más profundo cómo la realidad se transforma. Como cada leve brisa, desmorona el cristal por el que estoy mirando.

Ayer me ocurrió algo curioso mientras me daba una ducha. El grifo estaba abierto y a través de las mamparas podía ver la luz del pequeño espejo que tenemos en el baño.

Fue un momento mágico en el que todos mis pensamientos se reordenaron:

"Sigo trabajando eso de aceptar que a los demás les vaya mejor que a mí" - Myself.

"José Miguel, te echo de menos. En el pueblo, las cosas siguen como siempre y tu abuela no esta dispuesta a cambiar" - Mom.

"Quien esta en lo alto de la escalera a nuestra edad, no sabrá apreciar lo que es cada escalón" - Gemma.

Un cúmulo de caras, comentarios y sentimientos hicieron que viese el ahora de una forma renovada. El chico que dejaría esa ducha seguiría igual de jodido pero algo era innegable, la decisión que ahora relucía en sus ojos.




martes, 4 de abril de 2017

13.1

Hace meses que vi el banner de una serie que trataba sobre bullying. Me llamó bastante la atención e investigué acerca de la historia.

Hoy he escuchado la primera cinta y no me he podido contener la emoción. La forma en que se narra su la historia de Hannah es simplemente magistral. Refleja francamente bien, como una panda de adolescentes quiere tomarla con una chica que lo tiene todo para ser una alumna más del instituto.

Me es inevitable compararlo con mi experiencia. Cuando todo lo que te rodea únicamente te hace daño es muy duro sobrevivir. Por desgracia, no eres el único y buscas consuelo en aquellos que también son considerados "distintos".

Mi lugar de reunión no era una cafetería, era la propia biblioteca del instituto. Allí compartíamos nuestras burlas, agresiones y miedos.

Siento que esta serie va a significar algo muy grande para mí.