Recuerdo ir a la piscina municipal con algunos amigos y pasarme, todo lo que mis pulmones aguantasen, debajo del agua.
Me fascina ver desde lo más profundo cómo la realidad se transforma. Como cada leve brisa, desmorona el cristal por el que estoy mirando.
Ayer me ocurrió algo curioso mientras me daba una ducha. El grifo estaba abierto y a través de las mamparas podía ver la luz del pequeño espejo que tenemos en el baño.
Fue un momento mágico en el que todos mis pensamientos se reordenaron:
"Sigo trabajando eso de aceptar que a los demás les vaya mejor que a mí" - Myself.
"José Miguel, te echo de menos. En el pueblo, las cosas siguen como siempre y tu abuela no esta dispuesta a cambiar" - Mom.
"Quien esta en lo alto de la escalera a nuestra edad, no sabrá apreciar lo que es cada escalón" - Gemma.
Un cúmulo de caras, comentarios y sentimientos hicieron que viese el ahora de una forma renovada. El chico que dejaría esa ducha seguiría igual de jodido pero algo era innegable, la decisión que ahora relucía en sus ojos.
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