viernes, 21 de abril de 2017

4:04

Puede ser verdad eso de que me pierda la boca pero, es que odio la competición.

Desde pequeños siempre hemos tenido rivales a los que batir y nunca nos hemos parado a pensar en lo que realmente somos buenos.

Hay que saber estudiarse y conocer también cuales son nuestros puntos malos. Trabajarlos y, poco a poco, dominarlos.

Como decía, no me gusta la competición pero veo que a nuestra sociedad cada vez le llama más lo individual. Que seamos entes sin corazón que únicamente busquen un trabajo.

Ojo, ya no digo ni digno, trabajo.

Hoy, este guerrero ha vuelto a pelearse con sí mismo. Desvirtuando la realidad, aumentando su dolor en el pecho y no pensando en la guerra sino en un único guerrero.

Le falta perspectiva y sabe que el equilibrio nunca es perfecto.



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