Este encierro creo que me esta haciendo daño. Hacer un alto en el camino es bueno a veces pero, ya siento la necesidad de volver a correr.
Durante un mes he aparcado completamente mi vida. He dejado atrás muchos problemas que eran, incluso, menos de los que parecían; he modificado muchos de mis malos hábitos y hasta he reaprendido lecciones que ya tenía olvidadas.
Quince días en el salón y otros quince en mi cuarto, así es como he distribuido mi tiempo en lo que yo consideraba mi templo. Ya no me quedan libros que leer, series que ver o peluches que recolocar. Me los sé todos de memoria.
Lo dicho, quiero volver a correr aunque suene a desesperado. De verás, lo necesito. Estoy impaciente por sentir como el sol tuesta mi piel y como mis pies se entremezclan con la arena.
Ya.

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