Yo no creía en el amor hasta que vi a mis padres abrazarse.
La mirada de mi madre podría ser lo más cercano a la de una niña ilusionada a la que le han regalado su primer peluche.
Con mejillas sonrojadas y ojillos vidriosos admira a mi padre, otro niño.
El mismo que sabe darle su lugar, sabe respetarla y sabe quererla aún más con el paso de los años.
Vencer a la rutina debe de ser algo complicado, estos dos guerreros saben de lo que hablo.
Gracias por hacerme creer en lo imposible.
Él + Ella = Nosotros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario