Quiero fundirme contigo en un abrazo y no despegarme nunca,
sentir como tu corazón se agita y tus manos recorren el sendero de mi espalda.
Quiero creer en ti una fortaleza para cuando llueva y todo sea oscuro,
para cuando crea que ya nada merece la pena.
Quiero hacer de ti, mi templo.
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