Me sorprendo buscándote en la noche cuando tú estas cazando azucenas,
te diviso desde lejos y me fundo con el blanco de la niebla.
Me gustaría ser aire para estar siempre a la verita tuya
y abanicarte cuando el calor no te deje.
Te empeñas en ser fuego, una llamarada ardiente.
Que todo lo quema, lo rompe y lo reduce.
Yo seré para ti siempre porque así es la naturaleza.
Los opuestos, en atracción, pierden constantemente.
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