Ya no tengo derecho a recriminarte nada, eres libre de mis brazos que solo querían arroparte. Eres libre de mis lazos que lejos de atarte, te agarraban fuerte a la vida. Al amor que estaba dispuesto a darte.
A decir verdad, siempre lo has sido. Me has confundido con otros labios mientras luego me lo confesabas cabizbajo. Como si tu no tuvieses derecho a eso por tu secreto.
Eres tan tuyo que nunca te diste a mí. Yo sí. Me di a tu aventura, sabiendo todo lo que esta me conllevaría. Me entregue. Aposté por ti, a sabiendas que lo tenía todo por perder.
No hay comentarios:
Publicar un comentario