No me puedo ni imaginar lo que sientes tú ahí, dentro del pecho.
Tiene que ser una lucha constante entre autoestima y ego.
Pinchazo a pinchazo, cada vez más cerca de ser el que siempre has sido.
Igual pero muy distinto.
Todo cambia cuando hablo contigo,
haces que en mi mente se creen situaciones que cualquiera no entiende.
Todo cambia si sonrío contigo,
por que la complicidad es compañera y cada vez que sonríes,
apuestas al doble en esta ruleta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario