Desde la quietud, ahora puedo decir que he sido un valiente.
Por sobrevivir a una de las mayores odiseas de mi vida.
Darse cuenta de la realidad en la que vivimos nunca es fácil,
y más, cuando todo lo que te rodeaba ahora se mide en dunas.
Desde la calma, ahora puede decir que soy un superviviente.
Por ganarla la lucha a mi enemigo más cruel,
aquel que veo cada vez que me lavo los dientes.
Liberarse de las presionas a las que nosotros mismos nos sometemos es algo muy importante.
Aprendí a olvidarme de las expectativas, y centrarme en el instante.
Somos unas obra de arte a la que todavía le queda mucho por pulir.
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